¿Quo vadis, Maduro?

Al huésped de Miraflores deben tenerle preparada una casa de protocolo en La Habana. A medida que pasan las semanas y Venezuela convulsiona, los dirigentes cubanos ven cómo arden las barbas del vecino –en este caso, el bigote– y ponen las suyas en remojo. De paso, le gestionan un último favor al elegido de Chávez. Es lo que pasa cuando le haces una promesa a un moribundo: tienes que cumplirla si no quieres que una maldición caiga sobre tu cabeza.

Como en estos momentos el régimen cubano necesita toda la suerte del mundo para sobrevivir, no puede dejar ni siquiera esa superstición a un lado y lo tendría todo listo para darle una mano (y una casa, y un carro con chofer más todo lo que haga falta) a cualquier refugiado político de Venezuela. Una vida nueva en el país de los megalómanos fracasados.

Si a Maduro la situación se le pone dura, o mejor dicho, más dura de lo soportable, es seguro que se dé un brinco sin rebote a la isla-búnker. Por fortuna para él, todavía debe haber matrícula abierta en la “Ñico López”, la escuela de cuadros del Partido Comunista en donde se dice que ya pasó un curso. Así que no tendrá ocasión para aburrirse y de paso puede que se encuentre con algunos viejos condiscípulos de los buenos tiempos.

La preocupación actual del presidente venezolano ha ido dejando de ser el gobierno de su país para convertirse en la forma de salir físicamente ileso del problema. Es obvio que la magnitud de la crisis chavista está muy por encima de lo que Our Man in Caracas puede enfrentar. El cuándo sería demasiado tarde para huir es su mayor desvelo en estos momentos. A lo mejor sus amiguitos cubanos se lo han dejado escrito en un manual. Si no, Maduro está –¿cómo decirlo de una forma suave?– bien jodido: si lo atrapan antes de que su avión despegue, adiós bigote. Hay mucho descontento acumulado y todo le va a caer encima de un solo golpe.

Así que no será sorpresa cuando el drama que está teniendo lugar en Venezuela desemboque en la más escandalosa deserción entre las filas de los izquierdosos latinoamericanos (con el perdón de la gente seria de la izquierda civilizada). Aunque quizá conviertan ese duro revés en una especie de “victoria de la dignidad” y se cree en Cuba una especie de gobierno venezolano paralelo. Algunos entendidos afirman que esa administración ha existido durante años y manda instrucciones desde La Habana.

La prensa del régimen cubano ha tratado de ocultar la realidad sobre Venezuela, pero la desinformación dirigida es también un termómetro que mide la magnitud de los hechos. Cuando los medios no desean informar sobre un asunto, es porque dicho asunto no va bien para la propaganda oficial. Además, el comportamiento contradictorio de las autoridades venezolanas, pidiendo diálogo con insultos, indica que detrás de toda esa bravata “revolucionaria” se esconde un miedo paralizante. Dicha parálisis impide abandonar el discurso belicoso. La sangre ha corrido ya, dejando manchas que son difíciles de quitar.

No será sino hasta que lo saquen de su cama, en medio de cualquier noche de estas, que Maduro cambiará su política. Será de forma tan radical, que correrá en pijamas hasta el aeropuerto en donde su avión estará esperando con los motores ya encendidos. ¿A dónde vamos, Presidente?, preguntará el piloto. ¡Pa’ La Habana, pues! ¡Y apúrese!

Ojalá entonces le hayan dejado una guarimba en la pista de despegue.

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2 comentarios en “¿Quo vadis, Maduro?

  1. Rafael C.

    No es falta de corage Cesar , es bien complicado de explicar y sobre todo porque duele, pero la cosa anda por la represion sistematica , el lavado de cerebros y la division que a creado esta maldita dictadura entre los cubanos, eso sin tocar de que inmediatamente que tomo el poder entre las primeras cosas que hicieron fue retirar las armas de los ciudadanos de a pie, has visto como los estudiantes de venezuela replican a los disparos con bengalas y fuegos artificiales, pues en cuba ni eso hay, imaginate como se las gasta este regimen que segun informaciones que me han venido de ex militares, cuando Raul o en sus tiempos Fidel visitaban alguna provincia del interior del pais a todo militar del rango de capitan para abajo le retiran las balas de sus armas, es decir ni en su propia gente creen, la verdad que mi pregunta siempre sera, !!como pueden vivir con ese miedo tan grande esos cabrones!!, no les seria mas facil retirarse.

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