Acuse de recibo (parte I)

En días recientes, un forista de este blog se preguntaba, ”sin ánimo de ofender”, por qué los cubanos no se movilizan en contra del régimen establecido en la Isla. El comentario se hizo a propósito de una comparación con los venezolanos, quienes, como se sabe, durante los últimos dos meses han estado manifestándose contra el gobierno de Nicolás Maduro, exigiendo un cambio drástico e inmediato de la situación de desabastecimiento, inseguridad y falta de libertades que vive su país.

Hay que reconocer que el pueblo de Venezuela le ha dado una lección al mundo en términos de valentía y de resistencia. No sólo ha sido capaz de lanzarse a las calles a ejercer su derecho a la expresión, sino que ha resistido la brutalidad de los ataques por parte de las fuerzas represivas y ha superado las barreras que impone la dictadura chavista. Lo ha estado haciendo todos los días, sin cansarse, enfrentándose al terror de un Estado que ve cerca su final y se defiende desesperadamente.

Son ademirables admirables los venezolanos, sin duda. De hecho hasta los envidio, porque si bien rechazo la violencia y preferiría un cambio pacífico sin derramar una gota de sangre, no soy quien quién para juzgar los métodos de protesta. Y me considero todavía con menos autoridad precisamente por ser cubano, porque a propósito la pregunta del lector sobre si nos falta coraje (a los cubanos), le responderé, no sin pesar y a riesgo de que me crucifiquen: sí, a los cubanos nos falta coraje como pueblo. Muchísimo, diría yo. En este país, la inmensa mayoría de la gente soporta horribles vejámenes mientras guarda el más absoluto silencio. “No te metas en problemas” es el pensamiento que impera en esta nación escapista y de doble moral, mientras vemos horrorizados y calladitos cómo nuestros vecinos, o nuestros amigos, o posiblemente hasta nuestros familiares sí se meten en líos por la sencilla razón de pensar diferente. Nos falta coraje y nos falta solidaridad, sentido de la dignidad, amor propio, y otras tantas cosas cuya ausencia nos convierte en un país muy miserable, porque la pobreza de espíritu es la mayor de las carencias.

Cubanos que me leen, no se dejen invadir por sentimentalismos patrioteros. Aceptémoslo: los venezolanos nos han demostrado, con su valentía y arrojo, que somos el paraíso de cualquier tirano. Después de tanto tiempo nos han amansado, reducido a individuos que sólo ven tres opciones para su futuro: la apatía, la emigración, o una mezcla de ambas. Es el caldo de cultivo perfecto para una dictadura

Los venezolanos no, ellos han despertado. O es que nunca se durmieron en los laureles, no sé. ¿Pero los cubanos? Los cubanos no se durmieron, sino que parecen haber caído en coma.

Huber Matos fue de los que se opuso a la dictadura castrista desde un principio. Ojalá hubiese habido más cubanos como él. Imagen: cubacid.org

Este pueblo aplaudió histéricamente los fusilamientos, las nacionalizaciones, los megadestierros (pues eso fueron los éxodos masivos). Hoy, todo ese daño queda impune mientras inclusive un amplio sector del exilio va perdiendo, como sus parientes del lado de acá, la memoria histórica. Hoy, todo el daño que hicieron los mismos que han gobernado Cuba durante décadas queda como el big bang: sólo un ruido de fondo tan antiguo que ya muchos ni se acuerdan de él.

Aunque también conozco cubanos valientes, por supuesto. Lo que lamento es no poder decir que sean numerosos. Son sólo unos pocos casos de personas que marcan la diferencia, pero hasta ellos se han llevado las críticas de sus semejantes que no tienen el talento o que sufren de ínfulas de caudillete: otro de nuestros defectos como nación. Gente valiente hay, pero no son suficientes. Hay gente extraordinaria, pero escasea.

Hay cubanos que sí luchan por la libertad. La sociedad civil cubana se ha ido reconstruyendo de a poco, enfrentando severas dificultades. Imagen: cubacid.org

Los venezolanos valientes, en cambio, sí parece que son bastantes. Un mal ejemplo para la dictadura cubana, aunque no tendrá consecuencias inmediatas como movimiento político en un país donde no se hace política. Cuba dista mucho de convulsionar como lo hace Venezuela. Quien espere ver el fenómeno anti-Maduro repetido en uno anti-Castro, o que ocurra una especie de “Primavera Caribeña”, espera demasiado. Cuba no va a cambiar de esa forma. A veces me parece que Cuba no quiere cambiar, porque la gente ya ni sabe lo que quiere.

Pero como no quiero ser demasiado injusto o absoluto, le digo al amigo lector que no todo es tan así. No me alcanza un solo post para hablar de todo el asunto, por lo que prometo continuar más adelante, explicando desde mi perspectiva la diferencia entre Venezuela y Cuba y por qué no nos podemos organizar masivamente para manifestarnos en contra de nuestro (des)gobierno.

Hasta entonces.

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4 comentarios en “Acuse de recibo (parte I)

  1. Angel

    Estoy plenamente de acuerdo,tristemente si acaso vere como la tirania se debilita economicamente cada ano ,como hasta ahora ,hasta llegar al fin, morira por su propio desgaste.Ni siquiera los cubanos hemos sido capaces de no “participar” para mostrar nuestra inconformidad,por el contrario hemos desarrollado la doble moral aplaude por delante y critica y quejate por detras,,,es vergonsozo ,pero es la realidad.

  2. Estimado bastardo, como te dice tu madre en su ultimo post, leo tu blog con frequencia y me encanta como escribes. Me encanta ver a gente joven que desperto.. gente que nacio en la nada cotidiane isleña y hoy saca la fuerza y habla.

    Dices en tu post ( y perdoname por extenderme en este comment):

    “Y me considero todavía con menos autoridad precisamente por ser cubano, porque a propósito la pregunta del lector sobre si nos falta coraje (a los cubanos), le responderé, no sin pesar y a riesgo de que me crucifiquen: sí, a los cubanos nos falta coraje como pueblo. ”

    Yo no te voy a crucificar por esta frase, creo que todo es una cuestion de referencias. Usted vive en su casa en un entorno en el que se negaron a la mentira, al a farsa, me parece natural entonces que digas frases como esta que pego. Sin embargo, discreopo de delegar a la valentia o cobardia la actitud de los cubanos, me parece, con todo respeto, bastante simplista.

    Tengo 42 años y siempre he sido cobarde, por ejemplo, para fajarme a golpes con otra persona, siempre, en mi infancia, encontraba un motivo para evitar la bronca, aunque el oponente me dijera mari… o se ca… en mi madre, y si este oponente resultase ser fuerton, mas aun, los golpes duelen y no estaba dispuesto a recibirlo. Sin embargo, si hoy, a mis 42 años, cualquier persona, fuerte, grande, uno, dos, cinco, diez, intentara hacerle daño a mis bebes de dos años, me dejaria matar a golpes de ser necesario. No se trata al final de valentia, se trata de motivos, motivos que para ti resultan obvios, logicamente, pero para otros no tanto.

    La esperanza, aquello de que nada se podra hacer contra el “elefante” por un lado, la enagenacion, el sentirse tan poco agusto que llegas a sentirte extranjero, que nada es problema tuyo, por el otro, y el aislamiento y desconfianza entre tus propios vecinos, paran al mas valiente del mundo. Bastardo, sorry, no recuerdo tu nombre ahora y no veo la firma en el post tendria que hechar atras, si la revolucion cubana, si la dictadura cubana necesitase de que los cubanos fuesemos atipicamente cobardes, sencillamente no hubiese podido ni nacer.. seria antinatural. Este maldito sistema sencillamente se vale de nuestra normalidad, y se aprovecha muy bien de ella.

    Esa es la unica manera, cientifica, por llamarlo de alguna forma, en que creo podemos explicarnos estos 55 años de miseria sin gritos.

  3. Y para que no se confunda, por favor, no le estoy achacando a tu herencia familiar tu posicion, quizas hubiese sido mejor decir sencillamente que usted desperto, y es logico que note el sueño de los que le rodean de una manera diferente.. sorry si confundiste el ejemplo que puse en el parrafo 4 de mi comment anterior.

  4. Albeiro

    “……Lo que lamento es no poder decir que sean numerosos. Son sólo unos pocos casos de personas que marcan la diferencia, pero hasta ellos se han llevado las críticas de sus semejantes que no tienen el talento o que sufren de ínfulas de caudillete: otro de nuestros defectos como nación. Gente valiente hay, pero no son suficientes. Hay gente extraordinaria, pero escasea…..”

    Fueron ochenta, aquellos del Granma, y fíjese usted, la que organizaron. La idea era buena, pero acabó con ella, quien acabó con Camilo. No son numerosos, de momento. Cierto es, que no les resultará fácil, nada que merezca la pena, lo es.

    Pero quizás, todavía no sean conscientes, de la trascendencia, de sus escritos, ustedes están” sembrando” libertad, en un terreno, todavía yermo.

    Usted, ya permanece a una segunda generación, que verá, sin duda, como los brotes, germinan, y dan sus frutos.

    En este joven siglo, no se podrá entender un gobierno, sin libertad. A nivel mundial, será otra cosa, pero no un gobierno .

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