Nada que ocultar

No es bueno nunca hacerse de enemigos

que no estén a la altura del conflicto

Fito Páez

Al apartamento de mi madre, la bloguera y periodista independiente Miriam Celaya, en la mañana del viernes 25 de abril llegó un sujeto chivatón no identificado (a quien, en lo adelante, llamaré SUCHINI) con la caricatura de citación policial que muestro a continuación:

citación (1)

Mi abuela, que fue quien me entregó luego el papelito, dijo que se encontró a Suchini tocando el timbre de la casa cuando ella regresaba luego de hacer un mandado. Ni mi madre ni yo estábamos cerca. “¿Usted es la abuela de Víctor Ariel?”, preguntó el tipo, que tendría más o menos mi edad, vestía de civil y llevaba una agenda, ese accesorio tan usual en la fashion segurosa.

Al minuto siguiente, la ancianita de 78 años y gruesos espejuelos se enteraba que su nieto estaba siendo requerido por la policía. Sin leer bien y con miedo por sus familiares, firmó el documento.

“Se lo hace llegar”, ordenó Suchini.

Así fue como conseguí lo que para mí es una joya documental: la primera citación policial que recibo en mi vida. La prueba de que mi forma de pensar y de expresarme, y los amigos que tengo, no son bien vistos. El departamento de “inseguridad” del Estado me ha clasificado de manera oficial como persona non grata. Acaban de reconocerme precisamente como lo que soy: opositor al gobierno del Partido Comunista, disidente, bloguero y periodista independiente, un tipo con el que no pueden contar para sostener su régimen. Gracias, combatientes. Me han puesto el ego a millón y no hay cosa en este mundo que me cause más placer. Pregúntenle a todos mis conocidos y verán que es cierto. Estoy levitando.

Los segurosos están tan cansados de su trabajo, que ni siquiera se han tomado la molestia de averiguar mi dirección correcta. Yo no se las voy a dar, para que la tengan que buscar ellos y así justifiquen un poco los elevados salarios que reciben por aterrorizar al pueblo de este país. Obviamente tampoco se han leído mi blog, y desconocen que otros textos míos se publican regularmente en Cubanet, en el semanario del partido Cuba Independiente y Democrática, que he colaborado con Diario de Cuba y, lo más importante, que voy a continuar haciendo todas esas cosas porque quiero.

Ningún Suchini, ni el ministro del Interior, ni Raúl Castro, van a lograr que deje de pensar como pienso y actuar en consecuencia, porque de eso se trata la libertad y yo soy un hombre libre, aunque mi país no lo sea. No soy religioso, pero me encanta la interpretación de la libertad que ofrece el libro Génesis: aquella es lo segundo que nos otorgó Dios, después de la vida. Es la capacidad de elegir, y mi forma de actuar es mi elección. No existe nadie con poderes suficientes para decirme que no cumpla con una ley divina, para quitarme un derecho que por nacimiento poseemos todos.

Así que ya pueden ir redactándome la próxima citación. Procurarán que esté impecable porque, si no, se quedarán esperándome tal como los dejé este sábado, puesto que no me interesa conversar con gente de su ralea. En caso de que estuviera incorrecto el documento una vez más, todos mis lectores comprobarán sin asombro la ineptitud que poseen a veces los cuerpos represivos cubanos y la creciente pérdida de profesionalidad entre sus filas. Esas motos Suzuki nuevas no les han incentivado del todo bien.

Precisamente porque me dan el título de ciudadano en estas citaciones, es que no me pueden tratar como si fuera un ignorante. No los autorizo. A mí hay que tratarme con respeto y, si quieren que yo los respete, sería saludable que comenzaran por citarme correctamente. No acepto burocracia defectuosa y tal parece que no me toman en serio.

Quisiera que quedara muy claro para Suchini y su pandilla que absolutamente todas las comunicaciones entre ellos y yo serán de dominio público. Yo no tengo nada que ocultar.

Esto no es un reto. Reconozco que el cubano no es un Estado de derecho y sé que los esbirros del régimen podrían cargar conmigo. Algo que, por supuesto, no quisiera. Pero es lo que puede suceder cuando se le otorgan poderes absolutos a quienes se supone deben velar por la seguridad de la nación. Eso sí, no voy a callarme: he llegado a un punto en que no puedo.

Como ciudadano que soy conozco mis derechos así como mis deberes, entre los que está cumplir la ley establecida. Si bien una citación con errores es considerada nula por el código penal vigente, otra que estuviese en regla me obligaría a asistir a un interrogatorio. Con todo y eso, no creo que les sirva de mucho tratar de “encaminarme”. Llegan 26 años tarde.

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6 comentarios en “Nada que ocultar

  1. Buena respuesta!!!! Y animo! esa no sera la unica citacion……
    Ahora me viene a la mente la citacion que yo tuve con un coronel del comite militar…. que conversacion tan llena de absurdos!!!
    Yo si fui a la mia, me la entregaron en mis manos, pero tanto el como yo sabiamos de mis derechos, y hasta que punto podian llegar…… nadie quiere un escandolo publico, y a los jovenes, inteligentes, sin pelos en la lengua, y con accesso a la informacion, pues es bien dificil silenciarnos……

  2. miguel de la rua

    Quiero que sepas que no estas solo hermano. Que afuera y adentro hay hombres de bien. Y no politicos sino hombres amantes de la libertad. Hermanos de tu causa que es la nuestra. Que te admiran y estan dispuestos a ayudarte. De momento lo mejor que puedo hacer es esparcir tu mensaje como espiga de trigo. Y eerar atento para evitar al maximo atropellos de los genocidas que te atacan. Fuerza y valor.

  3. Asi mismo, no estas solo, somos muchos lo que queremos la libertad de la isla, y que esos jodidos cabrones ignorantes, se larguen. Si cargan contigo, háznoslos saber.Fuerte carajo que no estas solo, y lo mejor. NO tienes nada que ocultar.

  4. Albeiro

    Hace, ya unos años, en un viaje, por Holguín cometí una irregularidad, alquilé una casa que no tenía autorización para ello, y di con mis huesos ante la autoridad de inmigración y me dieron una “carta de advertencia”, para mofa de jineteras y gente de mal vivir

    Al no saber, cual era exactamente mi situación, acudí a asesorarme con un abogado. Recuerdo, la cara de perplejidad de aquel abogado, ante mis consultas. Y el tema se solucionó con unas llamadas de teléfono, para perplejidad mía.

    Pero si hay que atender, a una citación, es porque hay que aplicar, una ley determinada, en un procedimiento legal concreto, y ambos, deben ser respetados, por todos los intervinientes en él. No solo por el citado.

    Por cierto, en algunos países, el colocar el escudo de nación boca abajo, es símbolo de insulto, y delito, como el de quemar una bandera.

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