Manual del no-periodista

Si alguna vez los periodistas del oficialismo cubano editaran un volumen con el título “Cómo hacer mal periodismo”, en donde se recogiesen los artículos de toda una semana de la prensa escrita por ellos, quizá pasaría a ser un texto de obligatoria cita en prestigiosas instituciones académicas.

Seis Granmas, igual número de Juventudes Rebeldes, media Bohemia (la completa creo que sale cada dos semanas), el periódico Trabajadores cuya frecuencia me es ajena e intrascendente o el Tribuna de La Habana, con sus típicas listas de distribución del “pollo de dieta” o el misterioso “picadillo de niño” en la capital: todos ellos en un solo libro formarían un ladrillo tan intragable como sugerente. Combinación extraña.

Estudiantes y profesores, especialistas pasando por un slump creativo, o incluso gente que quizá no ha escrito nada en su vida puede que encuentre inspiración en las grises páginas del macuto que sería este manual del no-periodista. El macabro libro podría tener versiones en varios idiomas, aunque habría que pagarle un potosí a los traductores por concepto de peligrosidad y estrés laboral, lo cual pudiese elevar los costos para los clientes.

De todas formas lo recomendaría, por caro que fuera. Estoy seguro que muchos de quienes lo lean sentirán angustia, vértigo, urgencia: “¡tengo que hacer algo!” exclamarán quienes se sensibilicen demasiado con los lectores cubanos que, a diario, tienen que empujarse estas publicaciones desactualizadas, tendenciosas, aburridas. La prensa del régimen, ¡qué pieza conceptual para la cátedra de la contra-información, qué falta de respeto a la inteligencia humana!

Quien no sepa de lo que estoy hablando, le invito a que haga la prueba y vea por sí mismo: reúna todas las publicaciones mencionadas para una semana y lea (perdón, debería decir trate de leer). Claro, es muy posible que este individuo ajeno al asunto no sea cubano, y, por tanto, le resulte difícil captar el problema en todas sus dimensiones, incluyendo el hecho que no hay opciones en el horizonte visible porque todos los periódicos de Cuba con capacidad de llegar a la mayoría del público son propiedad del Estado.

¿Podremos vencer algún día ese monopolio?

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2 comentarios en “Manual del no-periodista

  1. mike

    En estos momentos para las personas que tienen acceso a Internet, …van a encontrar mejor periodismo en los blogs, …que en cualquier medio de prensa de la isla, sea escrita o audiovisual.
    La prensa cubana se desacredita ella misma, ….lástima que no hayan muchas personas que puedan a acceder a los espacios de discusión en Internet dedicados a la realidad cubana.

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