Transcribiendo a Heberto Padilla

El poeta Heberto Padilla. Imagen tomada de eichikawa.com
El poeta Heberto Padilla. Imagen tomada de eichikawa.com

Llevo varios días inmerso en una tarea de piratería literaria: estoy transcribiendo “Fuera del juego”, el libro que llevara a Heberto Padilla a ganar, en 1968, el premio de poesía del concurso Julián del Casal, convocado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

La publicación del berrinche suscitado en la dirección de la UNEAC por ser precisamente ésta la obra ganadora del mencionado concurso (y que además lo fuera por decisión unánime del jurado que la evaluó), llega a mí hoy como una joya dentro de los documentos relativos a la censura revolucionaria. Joya, además, que tengo el placer de compartir con ustedes aquí.

La UNEAC estaba (¿estaba?) compuesta por unos burócratas designados para ejercer el terrorismo propio del Estado Revolucionario, específicamente sobre los artistas cubanos. Pero el jurado, por su parte, estaba compuesto por intelectuales que no eran simples burócratas, sino gente de la talla de Lezama Lima, por ejemplo. “Fuera del juego” ganó por evaluación de estos últimos jueces, que sí estaban técnicamente autorizados para la crítica literaria.

Así quedó el voto individual de J.M. Cohen, integrante del jurado: “Este libro habría ganado un premio en cualquier país del mundo occidental”

Creo que es bueno no olvidar la clase de comportamiento represivo que la UNEAC exhibió con tan poco pudor en no pocas ocasiones. Lo más triste es que muchos de los censores de ayer, o sus leyes, sobreviven hoy. Y el lenguaje también, pese a todo. Este último elemento se extiende a todos los medios de comunicación propiedad del Estado.

El documento de declaración de protesta de la UNEAC por ser “Fuera del juego”, sin discusión, la obra poética ganadora, es una rabieta cargada de un discurso fascistoide, impositivo, intimidante, que me da la idea de que la historia de las revoluciones –o al menos, la historia de la revolución cubana, devenida la más larga dictadura en Occidente– puede ser contada a través de su censura o la evolución de sus prohibiciones.

Digo evolución de sus prohibiciones, porque no se puede negar que las cosas han cambiado desde 1968. En años recientes, el régimen cubano ha tratado inclusive de congraciarse con autores a los que proscribió, habiendo muchos de ellos muerto en el exilio ya. La “orientación cultural” bajo el gobierno que encabeza Raúl Castro, trata de ser cool y moderna para ocultar el rostro demacrado de una tiranía decadente que, en cambio, si tuviera otra vez la juventud volvería a hacer tanto o más daño; pero eso, por fortuna, es imposible. De no ser aún tan tóxica y al menos pidiese perdón por los males que causó, el adjetivo que mejor definiría a la revolución hoy acaso sería el de “patética”.

En cambio, dado que el rencor hace más daño a quien lo siente, quisiera plantear si vale la pena perdonar hasta cierto punto tantos desmanes. Todos hemos sido víctimas, pero los principales y directos afectados deberán ser en último caso los que decidan perdonar, o no. Eso sí, los hechos lamentables de otra época no se deben lamentar por siempre, y en algún punto de la reconciliación con nuestro pasado habrá que superar el odio.

Claro, que eso sería otro debate. Ahora léase el documento de la UNEAC y véanse los detalles. “El diablo está” en ellos. Evalúese el grado de incumplimiento cuando comparamos aquellos objetivos de los que hablan los burócratas de entonces con la realidad de nuestros días. Mídase la dimensión del Gran Fracaso Revolucionario y el modo en que se ha prostituido una ideología que nunca tuvo pabellón ni seña duraderos. Nótense los elementos en común con la actualidad.

Luego de tantas instrucciones sería impropio que no les dijese que hagan con el texto en realidad lo que les dé la gana. Bastardos sin Gloria no se hace responsable de interpretaciones ajenas.

Otros datos antes de leer el documento:

  1. La transcripción se hizo tal cual aparecen las palabras en el texto original.

  2. El jurado que votó unánimemente por “Fuera del juego” estaba compuesto por:

  • César Calvo

  • J.M. Cohen

  • Manuel Díaz Martínez

  • José Lezama Lima

  • José Z. Tallet

Y ahora, por fin, el documento:

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Un comentario en “Transcribiendo a Heberto Padilla

  1. Pingback: Transcribiendo a Heberto Padilla | Bitácoras Cubanas

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