Gracias, Rafa

A Rafael Hernández, director de la revista Temas

Debe ser porque, como escribe mi amigo el Rafa, soy un ignorante: resulta que las frases en latín me caen –para no decirlo en el más vulgar castellano– como una coz en las gónadas. Por eso el Rafa me dejó bota’o no más leer la primera oración de un trabajo suyo que salió por estos días en el blog Catalejo, en donde evalúa mi labor como periodista.

La calificación que el profe me dio no fue nada buena. Aparentemente se había insultado mucho con una nota que saqué, previa a la presentación del número 78 de la revista Temas que él dirige. En la susodicha nota, anuncié el evento e hice como el capitán araña: medio que invité a asistir, aunque yo no fuera a estar. De paso aproveché mi artículo para hablar un poco lo que pienso, con palabras propias y sin ningún tipo de condicionamiento externo, sobre Temas.

No necesito ir a una presentación de estas presentaciones para saber que me voy a aburrir. Mi experiencia como oyente en uno de los “debates” de Último Jueves (el que se hizo sobre Estado de Derecho en Cuba), que organiza el Rafa, me predispuso sobremanera respecto al ambiente que se respira en estos encuentros. ¿Cuándo no se quedarán con la última palabra los panelistas que hoy moderan esos “debates”? ¿Cuándo no se tratará de arreglar lo que no tiene remedio y sí de aceptar verdaderamente la diferencia de opinión y la libertad para expresarla, sin que ello tenga que relacionarse con algún tipo de interés foráneo? Estas dos preguntas tienen que ver con lo que vi allí.

Yo no soy periodista profesional, eso está claro. Lo que no quiere decir que pretenda compararme con los que saben de verdad el oficio, a quienes trato de imitar. Yo escribo y punto. A veces lo hago a ciegas y por supuesto que descuidando los formalismos. Eso sí, Rafa, tengo una capacidad envidiable para aprender y casi ninguna modestia para admitirlo.

Temo las consecuencias que podrían traerme mis escritos –amenazas, golpizas, cárcel y otras lindezas del régimen cubano, que sus opositores deben sufrir de vez en cuando–, pero estaría dispuesto a reconocer todas y cada una de mis palabras. Por esa parte, me siento libre. Nadie me obliga a expresar lo que pienso y nadie me limita, y como además tengo cierta tendencia a narrar parte de la vida diaria de este, nuestro país, es que me considero periodista independiente. Más periodista quizá que cualquier vocero de un sistema político cada vez más alejado de las necesidades y los sueños de la nación cubana.

De todas formas, Rafa, te agradezco el amago de tirarme de las orejas. Mi nota fue publicada en 14ymedio hace muchísimos días, pero dicen que más vale tarde que nunca. Y viniendo de ti, un intelectual reconocido, director de una de las publicaciones menos intragables que circulan en este país, es todo un elogio. Tu escrito también nos sirvió para enterarnos de que lees 14ymedio. ¿Tienes internet sin limitaciones, o el sitio vino en el último “paquete” que copiaste?

Para devolverte el favor, prometo estar presente en el próximo Último Jueves, no sea que digan después que no puedo hablar porque no estuve allí. Hasta entonces

El Bastardo

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2 comentarios en “Gracias, Rafa

  1. Pingback: Gracias, Rafa | Bitácoras Cubanas

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