Llegamos

El Aeropueto Internacional de Miami es mucho más de lo que se ve en esta foto. Para mí fue la puerta de entrada a EE.UU. (imagen tomada de en.wikipedia.org)
El Aeropueto Internacional de Miami es mucho más de lo que se ve en esta foto. Para mí fue la puerta de entrada a EE.UU. (imagen tomada de en.wikipedia.org)

“Bienvenido al Sueño Americano”, me dijo Esteban mientras se levantaba y salía al pasillo del pequeño avión que nos trajo a Estados Unidos. A él de vuelta y a mí por primera vez.

Nuestra pequeña conversación había comenzado con un malentendido por el asiento –culpable yo, que había leído mal las indicaciones– y luego se había ido transformando en una charla muy amena de la que quizá no recuerde nada por haberlo incorporado todo. Ya no sé. Tantas cosas he tenido que aprender en tan poco tiempo que uno casi ni se da cuenta de que está aprendiendo.

Nos habíamos demorado en salir de La Habana. Algún pasajero tenía un problema con los papeles, aunque ya lo habían dejado montarse. No dejaban despegar y acabarnos de ir, y yo mirando por la ventanilla cómo un carro de inmigración iba y venía allá afuera mientras los oficiales del aeropuerto entraban y salían de la cabina.

Con un salto en el estómago por el temor a una complicación de última hora, sujetaba la bolsa blanca y azul con todos los documentos de mi vida: todos mis “yo” estaban en ese avión. El real y ese otro que consta en los papeles: mi pasaporte, mi visa adosada al misterioso sobre amarillo y el comprobante de mi boleto de sólo ida.

Pero finalmente nos dejaron marchar. Dimos un largo paseo por las pistas del aeropuerto hasta que nos pusimos en la punta para despegar. Ya para ese entonces Esteban, claustrofóbico confeso, me había contado la mitad de su vida y dado tres o cuatro consejos, cada uno con incisos.

La Habana comenzó a hacerse pequeña a medida que ascendíamos. Tantas veces vi aviones volando sobre la ciudad y era yo ahora quien miraba la ciudad desde un avión. Veintisiete años y me asomaba con ojos de niño a lo que hasta ese entonces era casi todo el mundo conocido. Ni lloré, ni me emocioné, ni nada. No me despedí tampoco. Por algún punto entre Cojímar y Bacuranao finalmente empezamos a volar con el Estrecho de la Florida debajo.

Si alguien pensó que era un chiste el que durante el vuelo te traen un vaso de refresco y no te da tiempo a tomarlo, pues no es mentira. A los quince minutos de haber dejado atrás a mi país aparecieron los primeros cayos donde termina Estados Unidos. Ahí sí pensé en la cantidad de gente que ha cruzado ese pedazo de mar que parece tan calmo desde miles de pies de altura. Tan calmo y tan azul, salpicado del sol de por la tarde. Terrible Estrecho de la Florida. También pensé en la cantidad de gente que jamás lo terminó de cruzar. Dejé el refresco a la mitad mientras pasaba la azafata. “Llegamos a Miami”, me dijo poco después Esteban.

Llegamos.

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12 comentarios en “Llegamos

  1. katia martin

    Leo esto y este 27 de agosto cumplimos dos años de sentir y vivir esa misma experiencia.La diferencia es que por nosotros se retrasó el vuelo decían q yo llevaba una imagen de un Cristo que era antigua y “Patrimonio” tenia q decir si salía o no.Fue una agonía,mi nombre se oía por el audio constantemente y mi mamá nerviosa afuera.En fin al entrar al avión la puerta se cerró detrás de mí y todos me miraban con desespero.Gracias a dios la pesadilla pasó pero sentí q dejaba mi vida entera,un dolor inmenso por mi madre,mi padre,mis tios,amigos.Pero ese es el precio de la Libertad.

    1. Hola Katia. No es fácil lo que tuvieron que que pasar ustedes.
      Es así: Los que mandan en Cuba hacen daño hasta el final, quieren que te sientas controlada hasta el último minuto. Su reinado se basa en el miedo.
      Felicidades por tus dos años aquí. Para ti y la familia muchos saludos.

  2. seboruco

    Bienvenido………………ahora a no perder el tiempo, estudiar y trabajar fuerte para aprovechar las miles de oportunidades que brinda este pais y sistema…………. mucha suerte compatriota!!!!

    1. Gracias por tus buenos deseos, Fran.
      Respondiendo a tu pregunta, ya no regresaré a Cuba al menos en un buen tiempo. Salí de allá con la idea de reestablecerme y buscar una nueva vida, oportunidades y demás. Quería viajar, salir de mi país y probarme a mí mismo. Allá en Cuba me habían cortado varios caminos y veía el futuro muy incierto para mi propia “pursuit of happyness”. Espero tener suerte.
      Un abrazo

  3. Toni

    hace poco unos dias Ariel celebre 35 anos de dejar mi tierra por el Mariel en 1980, nunca mas he vuelto, tenia 24 anos y senti lo mismo que describes en tu articulo. Esa sensacion de ver a lo lejos la costa cubana jamas la he olvidado. Bienvenido a tierra de libertad hermano.

  4. Ricardo

    ¿Bienvenido? al país de la Florida, donde los cubanos se quejan, y quejan, y quejan, de lo mal que le va a Cuba, pero esas quejas son aquí en la internet. Cobardes. No se atreven, como lo hizo FC (a quien odio) a cambiar la situación. Serás otro mas que desde Miami, echará mierda a la dictadura, en la cobardía. Te tenía aprecio, ahora… no sé.

    1. Creo que hoy no podré dormir porque “me has perdido aprecio”. ¿Qué será de mí, oh, Ricardo?

      Pero espera. Cuando dices “atreverse como hizo FC, a cambiar la situación”, ¿hablas de subirse a la Sierra Maestra a matar cubanos para cambiar la situación de Cuba? ¿Hablas de hacer una guerrilla para matar a los reclutas que cumplen el Servicio Militar Obligatorio, con tal de -quizá- llevar la democracia a la Isla? ¿Eso es hacer lo mismo que hizo FC?
      Yo a ese personaje no lo quiero imitar en nada.
      Pesonalmente creo que la lucha armada ya no funciona. Pienso que las cosas cambiarán en Cuba por la vía pacífica.
      ¿Me estás llamando cobarde porque seré “otro más (ese “más” se escribe con tilde, Ricardo, para que aprendas) que desde Miami, echará mierda a la dictadura, en la cobardía”?
      Me pregunto si eres cubano. Si lo eres, y estás en Estados Unidos, ¿entonces eres un cobarde tú también? ¿Tan poco es el aprecio que sientes por ti mismo?
      Además, Ricardo, la Florida no es un país, como tú dices, sino un Estado. Y aquí no sólo hay cubanos que sólo se quejan de lo mal que va Cuba. No: hay también cubanos que no se quejan sino que hacen lo posible porque la Isla cambie y porque nuestros compatriotas que han decidido quedarse allá -o no han podido irse-, vivan un poco mejor. También hay cubanos que se levantan todos los días para ir a partirse el lomo por ellos y por sus familiares, sin pensar en más nada. Hay muchos tipos de cubanos en Florida, Ricardo, entre ellos los que se meten a leer cosas sobre Cuba y a comentar como anónimos para llamar “cobardes” a otros cubanos.
      Al final, eres otro más de los que gusta de meter a todo el mundo en un mismo saco, porque tu escasísimo cerebro necesita ver el mundo el blanco y negro para no terminar de achicharrarse con los muchos colores que componen la realidad y las muchas formas que hay para mirarla.
      Y en lo personal, Ricardo, estará muy feo que te lo diga, pero no me interesa que gente como tú lea mi blog. Por eso retiro lo dicho al principio de este comentario: hoy sí que dormiré, tan tranquilo como siempre, y además seguiré escribiendo; o, como dices tú, seguiré “quejándome”.

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